Absolución para Hitler? Testigos no escuchados (sobre las cámaras de gas) Autor: Gerd Honsik


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¡EL LIBRO CONTRA EL HOLOCAUSTO!
"EL DERECHO A LA VERDAD"

Este libro causó al autor una persecución sin precedentes en su país, Austria, lo que obligó a Gerd Honsik a exiliarse en España para evitar la prisión. Esto llevó a las autoridades austríacas a solicitar al gobierno español su extradición. Pero la Audiencia afirmó ya en su auto de 7 de Noviembre de 1995, que "el Ministerio Fiscal en sus alegaciones se opone a la extradición de Gerd Honsik por no darse el requisito de doble incriminación", añadiendo la defensa además que "se trata de un delito político y, por tanto, excluido de la extradición". Y continúa:   "Tampoco es factible encuadrar tal conducta como provocación al delito de genocidio pues éste exige el propósito de destruir, total o parcialmente, a. un grupo nacional o religioso. Tal propósito no puede afirmarse de los hechos por los que ha sido condenado el reclamado (escribir y publicar esta obra), pues se refieren no a un resultado, como exige el tipo, sino negar una verdad históricamente establecida, y en cuanto tal sin encaje legal hasta la citada L.O. de 11-5-95 que sí recoge expresamente la negativa, justificación o canalización de las conductas genocidas..." . Tanto el juez como el fiscal estuvieron de acuerdo en que el presente libro no conculca la ley española.
Honsik nos invita a recorrer, de su mano, las opiniones y declaraciones de 37 testigos no escuchados hasta el día de hoy sobre tan importante cuestión histórica.

PRESENTACIÓN DEL AUTOR

Permítame que me presente: Mi nombre es Gerd Honsik. Dudo que Hitler haya dado muerte a seres humanos mediante el uso de gas. Aquí les presentó a 37 personalidades cuyas declaraciones reafirman mi punto de vista.

Entre las personalidades que voy a citar aquí, para comprobar que bajo el mando de Hitler jamás existieron cámaras de gas, se encuentran:
Tres portadores de la Cruz de Caballero de la Segunda Guerra
Mundial,
Seis antiguos presos de los campos de concentración,
Un fiscal estadounidense,
Seis profesores universitarios, ocho historiadores, una hindú
esposa de un diplomático-, un poeta, dos filósofos,      
Cuatro franceses, dos ingleses, dos americanos, tres reporteros,
Siete antifascistas e intelectuales izquierdistas,
Cinco judíos y quince académicos.

PERSECUCIÓN: Veintitrés de estas personalidades fueron encarceladas por motivos políticos. Cinco de ellos fueron desposeídos de sus títulos de doctorado por adherirse a la tesis en contra de las cámaras de gas. Uno de ellos, seguramente por saber demasiado, falleció asesinado cuando, durante el transcurso de un proceso político, fue internado en una clínica psiquiátrica en los EE.UU. El crimen quedó a oscuras. Otro de ellos sufrió dos atentados mediante bombas enviadas por correo, para hacerlo callar. También a él aquí se le dará la palabra.
Los buenos están por todas partes. Es hora que se levanten y se unan.

Gerd Honsik Kimigstetten, 20 de Agosto de 1988

INTRODUCCIÓN

Esta es la obra por la cual su autor, BERD Honsik fué condenado, en Mayo de 1992, a 18 meses de prisión, después de un proceso que duró cinco años y un juicio de varias semanas.
Honsik huyó a España.
El sacerdote católico Robert Viktor Knirsch, autor del prólogo de esa obra y que ya anteriormentehabía ayudado a Honsik en su trabajo, fué suspendido inmediatamente de su ministerio e ingresado en el manicomio de Gugging, donde falleció al poco tiempo.
Las innumerables consecuencias que este libro y su procesamiento causaron, quedan englobadas en el apéndice de la página 245.

Poco antes del proceso de Gerd Honsik, el presidente del Colegio Austríaco de Ingenieros, Walter Lüftl, renombrado perito en materia judicial (después de leer un artículo de prensa originario del autor del presente libro) se convenció de que la masacre de judíos en el III Reich, jamás se pudo haber llevado a término de la manera descrita, ni en las dependencias, ni con los medios mencionados (Zyclon B y gases de escape de motores Diesel).
Resultado: en un plazo de 24 horas Lüftl fué suspendido de sus cargos. A continuación, tal como la Justicia austríaca suele hacer, fue procesado por "fomentar el resurgimiento del Nacionalsocialismo".

Al poco tiempo de la condena de Honsik, el mejor periodista del gran rotativo austríaco "Kronenzeitung", el editorialista Nimmerrichter, consiguió la autorización para contrastar la opinión histórica establecida.
Pocos días después del juicio contra el presente libro y su autor, defendió que la mayor parte de los judíos que murieron lo hicieron víctimas de epidemias, y que no habían existido las instalaciones técnicas para matanzas masivas por gas venenoso.
Resultado: El artículo de Nimmerrichter levantó una "ola de indignación" y fué el inicio de una batalla periodística de casi toda la prensa del país contra el Kronenzeitung, que duró casi un año. Y, a pesar de que el propio Nimmerrichter fué perseguido por el régimen nazi, el presidente de la "Asociación Cultural Judía", Paul Grosz, no dudó en acusarle de "intentar el resurgimiento del Nacionalsocialismo".
Este ejemplo demuestra claramente como se ha abusado de esta ley para defender la tesis de las "cámaras de gas"

CARTA DEL SACERDOTE VIKTOR ROBERT KNIRSCH

Estimado señor Honsik:
Usted se dirige a mí con la pregunta de si apruebo, desde el punto de vista moral, su emprendimiento de escribir un libro cuyo fin es investigar la concepción de la historia mantenida hasta el momento. Como sacerdote católico apostólico romano, digo: ¡Sí!
Escriba este libro. Investigue la existencia de cámaras de gas en el III Reich. De la remota experiencia de la humanidad de que la muerte antecede o sigue al mal como una sombra, surge la comprensión de que la Verdad forma parte del séquito del bien. Es el derecho de que todo quien busque la verdad pueda dudar, investigar y equilibrar. Y donde se exige a las personas que ellas deben creer ciegamente, se hace notar una altanería, con tanta blasfemia, que nos torna pensativos. Si bien ahora aquellos cuya tesis pone en duda, tienen la razón de su lado, aceptarán todas las preguntas serenamente, darán sus respuestas con toda paciencia. Y no seguirán ocultando sus pruebas y actas! Pero si aquellos mienten, aclamarán al juez. Así se les reconocerá. La verdad es siempre sosegada; ¡pero la mentira grita por un juicio terrenal!
Con mis respetos, saludóle atentamente

Sacerdote Robert Viktor Knirsch
Kahlenbergerdorf, 2/6/1988

CARTA DE GERD HONSIK AL MINISTRO DE JUSTICIA

"Auschwitz es la continuación de la Segunda Guerra Mundial a través de la utilización de otros medios".
Johann Sauerteig
Amigo y colaborador del autor, muerto en un accidente bajo circunstancias misteriosas, de noche, en una calle boscosa, en el año 1985.



Estimado Señor Ministro de Justicia:
Como Usted sabe, nuestro pueblo alemán en Austria y en la República Federal de Alemania, carga en sus espaldas, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la acusación por la aniquilación de los judíos. Ni más ni menos, se asevera que seres humanos fueron asesinados con gas. Primeramente veinte, luego doce, después siete y, finalmente, seis millones. Ahora descubrí que esta aseveración nunca fue investigada ni por los fiscales que la elevaron, ni por los jueces que la utilizaron como base de su veredicto de culpabilidad y ni siquiera por las "Instituciones de Historia Contemporánea", ideadas durante la postguerra. Ningún perito juramentado quiso investigar el arma utilizada para el delito (cámaras de gas y crematorios), los cadáveres (cenizas y huesos de seis millones), ni el lugar de los hechos, (Birkenau, Maidanek y Treblinka).
Jamás se llevó a cabo una investigación del lugar. Jamás fueron oídos testigos de descargo. Jamás un tribunal austríaco investigó la manipulación criminal, falsificación de documentos, el "Estatuto 1Londinense", una burla a todo orden judicial en el mundo y que formaba una ley de juzgamiento criminal durante el juicio de Nürnberg. Jamás, durante un juicio por asesinato en Austria, se pudo proceder de manera tan irresponsable.
Sin embargo, jueces austríacos sostienen que las cámaras de gas son "judicialmente conocidas". ¿Acaso Katyn no fue "judicialmente conocido" antes que una comisión polaco-rusa constatara durante el movimiento "Glasnost", después de 43 años que, en ese caso, se trataba de un crimen soviético? ¿De qué vale, entonces, la formulación de "judicialmente conocido", si en el juicio no se conoce nada? ¿Si no fue examinado, si nada fue investigado, ni ningún testigo de cargo fue escuchado? Espero no cometer un acto reprensible si dudo del "Holocausto"; y esto seis millones de veces. Y si le pido someter a los testigos y sus obras a un exámen por Tribunales austríacos, peritos austríacos e historiadores austríacos fidedignos, como los habrá fuera del "Instituto de Historia Contemporánea", del "Movimiento Austríaco de Resistencia"y su "Centro de Documentación", el cual hasta el momento ni siquiera pudo documentar su propia "resistencia".
Si dichos autores -cuyas obras no son indicadas (en las listas de libros prohibidos) en Austria- mienten, las mismas deben ser prohibidas.
Si no mienten, deberían ser valederas aquí, en el país, como "judicialmente conocidas" de que el "Holocausto"es una mentira, y que el "Instituto de Historia Contempránea", los "combatientes"de la Resistencia Austríaca y el señor Simón Wiesenthal son los cómplices del fraude más grande e indecoroso de la humanidad. Yo creo que ahora deberían ser investigados y probados rápidamente estos hechos antes de que la "Glasnost", desde Moscú, nos tome la delantera al respecto.

Atentamente, GerdHonsik

PD: Estoy de acuerdo con Ud. de que no se debe vanagloriar a
Hitler pero asimismo supongo que Ud. coincidirá conmigo en que tampoco se le debe endemoniar. Ninguna ley nos obliga a mentir.

EL AUTOR

A Gerd Honsik se le empezó a conocer en Austria como poeta cuando fue publicada su balada "Despedida a los caballos de Alemania" en el periódico universitario liberal "DieAula" (num. 7, 1981). Entre un total de siete trabajos publicados, sólo dos son de contenido histórico; los otros cinco volúmenes están dedicados a la poesía.
Gerd Honsik pertenece a un grupo de los llamados "revisionistas", que cuestionan la versión oficial sobre la historia reciente de Europa. El no ha negado irreflexiva y lapidariamente el así denominado "holocausto"; lo único que plantean es la posibilidad de recabar información de la forma más meticulosa en el mismo lugar de los hechos.
Pero aunque los revisionistas han sido siempre comedidos en sus planteamientos, ello les ha servido de poco. Según una ley austríaca que no tiene parangón en el mundo, Honsik fue condenado a 18 meses de prisión por sus preguntas, tal vez incómodas para algunos, sobre lo que se ha denominado "actividad nacionalsocialista ".

En 1992 se exilió en España. A pesar de que la justicia española (el Tribunal Constitucional estuvo dividido sobre este asunto) rechazó la solicitud de Honsik de refugiado político, la Audiencia Nacional negó al gobierno austríaco la extradición solicitada. Tanto el juez como el fiscal estuvieron de acuerdo en que el presente libro no conculca la ley española.
Honsik vive retirado en España y sólo muy de vez en cuando sus lectores alemanes pueden leer sus nuevas baladas.
Entretanto, las dudas que Honsik planteó en Austria ante los tribunales han sido confirmadas ampliamente por uno de los" principales redactores del semanario alemán Der Spiegel, Fritjof Meyer.
Meyer, que también es historiador, plantea serias dudas sobre el denominado "holocausto". Afirma incluso que ha llegado a estas convicciones gracias a Honsik.  Fritjof Meyer mantiene la opinión de que en el campo de concentración de Auschwitz no fallecieron a causa del gas los hasta ahora mencionados 6.700.000 judíos. Las cámaras que se muestran a los visitantes no serían sino simulaciones con las que se ha engañado al mundo entero. Las mencionadas serían cifras propagandísticas, y las diversas confesiones utilizadas con tal objetivo fueron conseguidas mediante torturas.
¿Por qué calla durante decenios el gobierno alemán respecto a estas cifras inspiradas en la propaganda? ¿Se estará por fin rompiendo el dique?

PUNTO Y FINAL A LA LEYENDA DE LAS CÁMARAS DE GAS
EL PERITAJE DE GERMAR RUDOLF

El hoy octogenario oficial de la 2- Guerra Mundial, General Otto Ernst Reme, (condecorado con la Cruz de Caballero, distintivo de lucha cuerpo a cuerpo), fué condenado por la Justicia Alemana a dos años de prisión por haberse atrevido a poner en duda la tesis del "Holocausto".
Su defensor, el abogado Hajo Herrmann, encargó entonces a un químico competente, efectuar un peritaje sobre la cuestión de las cámaras de gas. Encontró, en la persona del joven químico diplomado Germar Rudolf, que se encontraba entonces en situación de acceder al doctorado en el Instituto Max Planck de Stuttgart, al hombre científicamente cualificado y dispuesto a enfrentarse a la difícil tarea.
Rudolf examinó la única "Cámara de gas" de Ausschwitz que había quedado intacta (denominada "Centro de la muerte" en la literatura correspondiente), e hizo analizar pruebas de ladrillos y mortero en el Instituto. El resultado coincide con el del experto americano Fred Leuchter:
En estas dependencias jamás se han utilizado gases venenosos.
Del Zyanid, que al contener ácido prúsico hubiera permanecido en las paredes, e incluso hubiera teñido las piedras de un intenso color azul, no había ni rastro en las muestras analizadas.
En cambio las cámaras de desinfección de ropa (piojos) que todavía están todas en pie y donde efectivamente se utilizó gas Zyclon B, permiten, aún hoy, verificar el color azulado de sus paredes.
Rudolf mandó los resultados de su investigación, tal como se suele hacer en el mundo científico, a todos y cada uno de los 306 profesores de química de las universidades alemanas, para recibir el visto bueno a su teoría, sin que ninguno de ellos le diera una opinión contraria.

Resultado:
El director del Instituto Max Planck, Dr. Simón, suspendió a Rudolf de su cargo y le despidió.
En una toma de posición, el profesor Simón dijo literalmente: "Cada tiempo tiene sus tabúes... Ni siquiera nosotros, los científicos tenemos derecho a oponernos a este tema. Tenemos que aceptar que nosotros los alemanes, tenemos menos derechos que otros."

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