Las Autopistas del Reich Alemán

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Las Autopistas de la Alemania Nacionalsocialista fue uno de los proyectos de construcción más grandes ideados por Adolf Hitler.
Por su inmensidad, cuidado artístico, de la naturaleza y necesidades prácticas del pueblo alemán causó una gran impresión tanto en alemanes como en extranjeros. Aún en la actualidad constituyen un preciado testimonio de una obra material de gran envergadura.

En este texto, escrito como propaganda del Tercer Reich y sus obras, se cuentan todos sus detalles y se muestra cada una de sus aristas. Desde la importancia política, económica, artística y ecológica, hasta los pequeños detalles que se tuvieron en cuenta en su contrucción o el cuidado e importancia del trabajador en el proceso.

Completado por una gran cantidad de fotografías ilustrativas, consituye una importante información sobre las obras del Tercer Reich

UN NUEVO COMIENZO

Cuando la crisis de la vida política y de la Economía nacional de Alemania había llegado a su punto culminante, la subida al Poder del Nacionalsocialismo, con el nombramiento de Adolf Hitler para Canciller del Reich, traía una nueva época a los destinos alemanes. Pronto se demostraba que en lugar de un Gobierno múltiple paralizador, de numerosas Administraciones y otros tantos Partidos, reinaba un mando político que no se conformaba con las cosas a medias, ni pequeños ensayos de mejoramiento. Las irregularidades tradicionales fueron extirpadas de raíz. Es bastante conocido de qué forma cambió el Nacionalsocialismo el aspecto de Alemania, en pocos años. Ante todo se dió impulso al trabajo y a la economía. Proyectando con miras a larga vista, y obrando generosamente, se ponían en ejecución los problemas, teniendo todo como base asegurar a un gran pueblo el fundamento de vida necesario.
Entre los trabajos que de esta forma fueron empezados, rápida y metódicamente, por una política activa y decidida, se hallaba, en primer lugar, la motorización de Alemania. Esta tenía en Adolf Hitler un precursor decidido y persuadido por experiencia. Durante los años de lucha por el poder político, había recorrido cientos de miles de kilómetros en automóvil por carreteras alemanas. Bien pronto se había convencido de la importancia del automóvil como medio dominante en el tráfico por tierra, también para el futuro de Alemania. En un sinnúmero de viajes a través de Alemania, había conocido Adolf Hitler la red de las carreteras alemanas, tan profundamente como pocos la conocían. Así se comprende que, además de los enormes problemas políticos que se habían presentado al Nacionalsocialismo, su fundador dedicara una atención y energía especiales al automovilismo total. El favorecimiento que se prestó en los años siguientes a la industria automovilística, como la creación del automóvil popular, comprueban esto, tanto como la iniciativa que verdaderamente abre el camino en la construcción de carreteras.
Convencido de la necesidad política y económica de la motorización, Adolf Hitler emprendió después de la toma del Poder una política de tráfico, decisiva para el futuro. El I.° de mayo de 1933, Día del Trabajo, proclamó el Führer y Canciller del Reich la creación de una red de autopistas. Estas, más tarde las Autopistas del Reich, debían poseer para la motorización de Alemania las condiciones técnicas de carretera necesarias. Independiente de la red de carreteras existente debía crearse por Alemania una red nueva de tráfico que presentase un aspecto uniforme. Pocos creían posible entonces la realización rápida de este proyecto, y muchos se asustaban de tanta audacia de espíritu emprendedor de un hombre de Estado que acababa de llegar al Poder.
Además de su significado técnico, disponía el proyecto anunciado de otro igual, económico y social-político. La vida económica alemana se hallaba en un estado deplorable. Numerosas industrias manufactureras se hallaban paralizadas; la agricultura alemana, en una gran crisis; un ejército de millones de desocupados cargaba los ingresos y fortuna del pueblo con subsidios improductivos. Aquí hacía falta poner remedio rápida y radicalmente. Un proyecto hecho para la construcción de carreteras, extenso y calculado para años, daba ocupación a un sinnúmero de fábricas, hacía resurgir a ramos enteros de la industria a nueva vida, e insertaba a cientos de miles de fuerzas improductivas en el proceso de trabajo. Fantasía creadora y voluntad política se reunían en este proyecto, que se había pensado para el futuro y que, a pesar de ello, servía ya a la época actual.

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